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10 cosas para matar el tiempo en vuelos largos

Escrito por Daniela Gonzalez

Imagina pasar más de diez horas sentado en el mismo lugar, con los codos pegados al cuerpo y la espalda más recta que una pared, sin bañarse, sin comer bien, sin dormir profundamente y encima de todo, con un movimiento turbulento agitando nuestro cuerpo.

No suena nada placentero. Esto es volar.

 

Un vuelo largo puede ser la parte más tediosa de un emocionante viaje. El encerrarse en una cabina, apretarse entre otros pasajeros, y estar incómodo puede privar nuestra mente de ideas sobre qué hacer con el tiempo restante antes de aterrizar.

 

Por eso, hemos creado una lista sobre 10 cosas que puedes hacer durante un vuelo largo:

 

1. Leer

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El llevar listo tu Kindle – o mejor aún, un libro de papel – que lleves meses queriendo terminar es tu compañero ideal para un vuelo largo. Las palabras y la imaginación tienen el poder de transportarnos a otros lados, incluso si hay un bebé cerca llorando.

Sólo, por favor, no leas cosas como 50 Shades of Grey. Menos en lugares públicos como los medios de transporte.

 

Maratón de esa serie de TV que siempre quisiste ver

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¿Lllevas meses sin poder ver la última temporada de How I Met Your Mother? ¿O de empezar aquella serie de abogados de la que todos tus amigos hablan? Descarga la serie y piérdete en ella. Un largo maratón es justo lo que necesitas. También, muchos aviones cuentan con películas o sistemas de entretenimiento. Pero todos sabemos que ver 16 episodios de tu serie favorita de un sentón no tiene comparación.

 

2. Empezar un diario

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La mejor manera para recordar un viaje no es a través de Facebook o Instagram, sino mediante pluma y papel. Un diario, donde listes un recuento de la manoseada del agente de seguridad en el aeropuerto, o lo extraño de la comida del avión, la maleta perdida después de aterrizar, y todas las aventuras siguientes será la colección perfecta de memorias – porque lo escribiste tú.

 

3. Escuchar música

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Ahora es el momento ideal para ponerte tus audífonos, mirar por la ventanilla (si es que te tocó este lugar) y perderte viendo pasar las nubes.

 

4. Dormir

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Sí, claro que se puede. Es una extraña combinación entre una contorsión perfecta, una almohada de avión o el hombro de algún pasajero caritativo, un antifaz, y – si necesitas relajarte – un poco de vino. (Recuerda que para este último paso debes ser mayor de edad). Dulces sueños.

 

5. Editar fotografías y videos

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Si llevas ya un par de meses queriendo retocar ciertas imágenes, o compilar en un increíble video los clips de tu viaje, el avión es el momento ideal para hacerlo. No tendrás distracciones, y todo estará listo para compartirse en todas tus redes sociales. Recomendamos hacer esto cuando vayas de regreso a casa, ya que tendrás todas las selfies y material que necesitas para crear contenidos visuales increíbles. Además, revivirás toda tu travesía, incluyendo aquellas fotos que tomaste al perderte o de la comida más deliciosa de los lugares que visitaste.

 

6. Tomar algún curso

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Si tienes iOS, entonces iTunes University tiene una variedad de cursos gratis. Si te diriges a Francia, ¿por qué no aprovechar las diez horas por delante para pulir un poco tu francés? Así mínimo podrás pedir más que un café au lait o un omelette du fromage.

 

7. Escribir cartas

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Este paso es recomendable al principio y al final. Hoy en día, nos contentamos con comunicarnos a través de meros mensajes de texto. Las cartas son algo más personal, donde dejamos un pedazo de nuestro ser en el papel, para después entregarlo a alguien más. Un viaje puede cambiar tu percepción de las cosas, de la vida, y de la gente. Así, si crees que extrañarías a alguien al principio de una larga travesía, podrás comprobarlo al final. Y no sabes cuánto significaría esta carta para aquellas personas. Es un pequeño trozo de ti, de tus sentimientos y tu pensar, que podrán guardar por siempre.

 

9. Conocer a los demás pasajeros

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No todos son sudorosos o molestos. Muchas veces, puedes hacer grandes amigos antes de llegar a tu destino. Conocer a más gente, intercambiando historias y anécdotas, es algo que no tiene precio. Harás amigos en todas partes. Y si no los vuelves a ver, por lo menos tuviste un rato apacible con un amigo temporal. (Y en caso de que tus compañeros sí sean molestos y sudorosos, entonces volverás a casa con miles de anécdotas sobre quién se quitó los zapatos o qué pasajero babeó sobre tu hombro).

 

10. Quedarse quieto

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La vida pasa a un ritmo extremadamente acelerado. Diez horas para meditar, conocerte y simplemente estar tranquilo contigo mismo son el antídoto perfecto contra este tipo de estrés. No llenes tu vida de cosas, llena tu vida de ti. O si necesitas inspiración, siempre está la inmortalidad del cangrejo.

 

Estas son unas cuantas cosas que puedes hacer durante un vuelo largo. Hay muchas más, como jugar cartas (solitario si no quieres compartir con nadie, o Go Fish si tienes ganas de convivir), planear tu itinerario de viaje, contar cuántas personas viajan vestidas de rojo, mirar a través de la ventanilla, etc.

Al final, el viaje se vuelve increíble porque tú así deseas hacerlo.

 

También, en caso de que vayas a hacer alguna escala, te recomendamos este artículo sobre los aeropuertos más bellos del mundo. Si esperarás un par de horas en alguno, tienes que tomarte el tiempo para conocerlo.

 

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