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Para morir de ternura: este rinoceronte piensa que es un corderito.

Escrito por Daniela Gonzalez

Al conocer a un extraño quizás pensamos que no, no nos parecemos. Que no, ese extranjero no podría jamás ser mi amigo. Que no… somos demasiado diferentes.

 

Este rinoceronte se ha vuelto amigo de una cabra. ¿Y qué pasó? Que ahora, piensa que es un corderito. Juegan juntos y se divierten:

Quien ha viajado, ha descubierto que los amigos se encuentran en cualquier parte, en cualquier forma. Conocemos italianos pequeños, suecos altos, australianos bien parecidos, mexicanos gritones y divertidos escoceses.

Las culturas nos separan, pero la experiencia del viaje nos une, a pesar de ser tan diferentes. A pesar de que unos seamos rinocerontes y otros no, al final, todos podemos convivir y jugar como corderitos. Y nos damos cuenta que sí, que somos más parecidos de lo que creíamos… y que somos más plenos por haber dicho sí, sí seré tu amigo.

 

Así que sí, muere de ternura con este par de amigos. Y aprende la lección que están enseñando.

 

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